Marketing directo a los sentidos.

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Que el olor que desprende una crepería sea el factor determinante de que a alguien se le antoje acercarse y comprarse uno porque de repente le apetece muchisimo no es algo poco común. Y es que son muchos los factores que cada vez más consiguen no solo llamar nuestra atención, si no dejar huella en nosotros.

El Marketing sensorial de hecho, es el Marketing que apela a los sentimientos con el fin de crear experiencias sensoriales a través de los sentidos. Aunque el sentido que más impacto consigue es la vista, el olfato y el oído cada vez están ganando más terreno.

Para conseguir conquistar los sentidos de las personas es necesario llegar a ellos de una forma tan inusual como efectiva. Es necesario romper los tópicos.  Y es que las mejores ideas no surgen en el despacho de una oficina situada en el piso 23 de un edificio. Las grandes ideas te encuentran cuando vas en su busca; cuando estás en la calle disfrutando de lo que tus mismos sentidos te ofrecen, esas mismas experiencias que pueden convertirse en algo único e inolvidable para los consumidores.

Precisamente por esto las marcas que más están consiguiendo resultados en cuanto a Marketing emocional nos podemos referir son aquellas marcas que no tienen miedo de sentir, de dar pie a los sentimientos o a las emociones que un acontecimiento, un detalle, o una persona pueda despertar en nosotros.

Conseguir que el Marketing sensorial llegue a los consumidores no es algo fácil. De hecho solo las mejores marcas consiguen lograr que el marketing sensorial no solo refleje resultados, si no que éste no sea olvidado por el consumidor logrando así establecer un mayor vínculo entre la marca y el consumidor. 

Quizá desarrollar este aspecto en lo que se refiere a un acto de compra por el aroma que desprende una crepería de Madrid es excesivo. Pero así comienzan las mejores relaciones entre una marca y un cliente, estableciendo así experiencias agradables entre ambos. Las grandes, y no tan grandes, marcas cada vez se encuentran más decididas a realizar marketing directo a los sentidos. Buscan encontrar ese vínculo con sus consumidores a través de los cinco sentidos. 

Según una investigación científica en la universidad de Rockefeller, nuestras capacidades de afectación y recuerdo en lo que se refiere a los sentidos corresponden a:

un 5% de lo que ve, 
un 2% de lo que oye, 
un 1% de lo que toca 
y un 35% de lo que huele.

La mayoría recordamos si algo nos huele muy bien o muy mal, pero por lo general el Marketing aromático (como el resto de sentidos que recoge el Marketing sensorial) buscan no solo captar la atención del consumidor, si no convertir su experiencia en un momento de disfrute que permanezca en su recuerdo.

Muchas empresas deciden integrar el marketing aromático con otros elementos auditivos, olfativos o visuales creando así un Marketing multisensorial capaz de captar una mayor atención y de conseguir unos mayores y mejores resultados.

Ejemplos de Marketing auditivo o visual tenemos y conocemos muchos, pero ¿Olfativos?

No me refiero a loso perfumes de las tiendas que son cada vez típicos. Si no a ejemplos muchos más característicos como es el olor a café cada vez que entramos a Starbucks, el olor a pan recién hecho de una panadería, o el olor a palomitas cada vez que acudimos al cine. 

Y es que son muchos los secretos sensoriales que abordan la mayoría de los actos que de manera inconscientemente realizamos. Del mismo modo que son muchos los estudios neurosensoriales los que se han hecho y que reflejan que:

Un 95% de las decisiones que toma un individuo son motivadas por el inconsciente

Y es que a diferencia del Marketing en su sentido más general, el Marketing sensorial se caracteriza por la creación de experiencias, no de campañas. De esta forma y mediante los sentidos, esta estrategia requiere un mayor esfuerzo en cuanto a la asociación que se genera entre los estímulos que reciben cada uno de los sentidos del cliente.

No podemos olvidar que todo comunica, incluso el sabor, el olor o el sonido son protagonistas de nuestras estrategias más idóneas. 

Cómo dijo un antiguo filosofo chino:

“Dime y olvidaré, 
 muéstrame y recordaré,
 déjame participar y entenderé”

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