Si tienes arte para hacer amigos, lo tendrás para construir tu marca.

 También puedes leer este post en inglés / You can also read this post in English 

 

Tenemos que entender a las marcas más que como un logo, un producto o una empresa como una persona. Es precisamente por esto por lo que para construir una marca no hay aspecto más importante a tener en cuenta que la personalidad de marca.

Más que pensar en construir o definir qué es lo que queremos ser, tenemos que pensar en qué es lo que queremos llegar a ser. Es entonces cuando estaremos definiendo además de nuestra misión y visión, el reflejo que queremos transmitir a todos los que nos conozcan. Tenemos que pensar en cuáles son los valores que nos definen, en qué esta basada nuestra personalidad de marca. Esa personalidad que atraerá la atención de los demás y nos convertirá en el amigo que todo el mundo quiere tener.

Por supuesto que en el proceso no podemos olvidarnos de las tres palabras más usadas para alcanzar el éxito: pasión, creatividad e innovación.

Hay que ser creativos, dejarnos guiar pos la pasión y ser constantes en la busca de innovación, sin embargo no hay receta para el éxito, y por mucho que estos ingredientes sean clave, para consolidar nuestra marca necesitaremos mucho más.

Tendremos que ser constantes con nuestras acciones, acciones que sin duda alguna deben estar en linea con nuestra personalidad de marca. Si no, siempre podemos pensar en como las grandes marcas lo hacen y podremos ver como todas las acciones de marketing que realiza Coca-Cola transmiten su propia esencia: Felicidad.

Tendremos que conseguir el posicionamiento que todo el mundo quiere: ser los primeros en la lista de deseos de los consumidores. Y no hay nada mejor para conseguir esto que pensar como consumidores. Para ello tendremos que pensar qué es lo que buscan y ser nosotros quien lo tengamos para que nos elijan. ¿Qué quieren? ¿Poder? ¿Inteligencia? ¿Confianza? Tendremos que ser nosotros quienes se lo hagamos sentir.

Es entonces cuando ya sepamos quienes somos y como nos ven, cuando podremos empezar a hacer amigos, es decir, empezaremos a ganarnos su lealtad.

Sin embargo, y antes que todo esto, tendremos que analizar el mercado y la competencia para saber a que nos atenemos. Tendremos que definir la clase de amigos que queremos tener -nuestro público objetivo- y conocerles mejor: cuáles son sus gustos e intereses y como se comportan.

Una vez que sepamos lo que queremos es cuando podremos pasar a la acción y desarrollar nuestra estrategia de marketing adentrándonos en la comunidad.

Si lo pensamos bien, la diferencia entre construir una marca y hacer amigos no es tan grande. Sencillamente tenemos que definir una personalidad que sea vista por los demás. Y para ello necesitaremos pasión, consistencia, competitividad y comunicación.

Una vez que ya tengamos nuestros amigos, tendremos que cuidar de ellos. Para ello necesitaremos nuestras emociones para sentir junto a ellos. Disfrutaremos juntos a través de las experiencias de marca, y seremos honestos para que confíen en nosotros.

¿Acaso no es lo mismo que hacemos con nuestros amigos?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>