El arte de la Psicología Positiva

Son muchos los conferenciantes que podemos ver en distintos canales digitales hoy en día. Personas a través de las cuáles desarrollamos nuevos pensamientos, reflexionamos, aprendemos, y en más de una ocasión, desaprendemos.

Desaprendemos lo que nos contaron como norma, lo que por hábito quedó establecido. Desaprendemos para volver a aprender que hay otras maneras de ver el mundo, otras maneras de replantearnos que nada es para siempre y que vivimos en un cambio constante en el que nuestras habilidades, decisiones y, sobre todo, actitudes dependen de nosotros mismos.

Volviendo a esos seres que se hacen llamar conferenciantes y que viajan por el mundo con un solo fin, transmitir e inspirar; o como dice en este caso el protagonista de hoy, trasladar ideas que te ayuden a pensar.

No hay nada tan importante como su capacidad para desaprender y crear de nuevo. ¿Pero crear el qué? ¿Lo sabemos o no lo sabemos? A veces solo necesitamos que nos recuerden cosas que sabemos pero que olvidamos. 

Expertos o no; ya no hay una norma establecida que defina según cuántos años de estudios o experiencias conforman tu grado de profesionalidad; vivimos en una era de cambio en la que la paradoja de explicar cosas que todos sabemos y convertirlo en una habilidad profesional no tiene mayor secreto; El mérito está en aplicar. 

59a7925d33856ed3bfb5a770f71dde7eLeer o escuchar, captar ideas de expertos que son capaces de transmitir esas verdades tan obvias que a veces olvidamos para ser capaces (de nuevo) de  entenderlas, interiorizarlas, y sobre todo, aplicarlas a nuestra rutina.

Cuando uno elige en cada instante su mejor actitud, está realizando una obra de arte.

Vivimos en un mundo en el que nos sorprendemos por cosas normales. ¿Pero qué es lo normal? Que no sea lo habitual no significa que no sea normal.

Muchas veces la situación nos arrastra cuándo lo que tenemos que hacer es luchar contracorriente para vivir con ilusión. La alegría de vivir se trabaja, todos tenemos derecho a desanimarnos y cabrearnos con el mundo en más de una ocasión, pero el desánimo ha de ser puntual. El estado de ánimo que tú tienes es el que tú quieres.

Cuándo estas alegre sacas tu mejor versión, cuándo estás triste sacas tu peor versión. Por tanto, no vemos las cosas tal y como son, vemos las cosas según nuestro estado de ánimo. 

Victor Küppers, conferenciante catalán con apellido holandés, defiende y aplica el arte de la psicología a una máxima irrefutable: Todos somos bombillas. Todos transmitimos, pero no todos transmitimos lo mismo. Hay bombillas que van a 30.000 vatios y otras que parece que van fundidas. La diferencia entre el grande y el mediocre está en la ‘a’.

Somos cómo somos por nuestros conocimientos y habilidades, pero sobre todo, somos quienes somos por nuestra actitud. 

Cuando uno tiene circunstancias a resolver, no tiene derecho a perder la alegría, y la grandeza se demuestra jugando. Siempre podemos elegir nuestra actitud. SIEMPRE. En cada instante estamos eligiendo nuestra actitud, y por eso, cada instante nos acerca un poquito más a la grandeza. 

Los conocimientos (muy importantes) suman, las habilidades (idem) suman, LA ACTITUD MULTIPLICA.

La vida es manera de ser. La vida es simple. Lo que importa es la esencia, ser buena persona. La necesidad más básica que tenemos los seres humanos es la de sentirnos valorados, queridos. Por tanto, hay que reindivicar el cariño, el afecto.

Lo más importante en la vida es que lo más importante, sea lo más importante. 

Y cuándo uno sabe que es lo más importante, es cuándo una va chutao. 

Existen personas terapéuticas, personas con las que cuándo te ries te oxigenas. La vida es una cuestión de formas, y la alegría es una catalizadora del resto. No es demagogia, es una verdad como un piano.

Normalmente vamos como pollos sin cabeza, con el piloto automático puesto todo el día. Puede que el entorno y sus factores influyan, pero somos nosotros los que elegimos. Y cuándo coges el hábito de escoger en cada instante tu mejor actitud es cuándo aprendes a vivir con entusiasmo.

La piscología positiva es pura ciencia teoríca capaz de revolucionar cada uno de los esquemas de la vida de una persona, solo y únicamente, cuándo dicha persona elige ser su mejor versión.

A él le gusta decir que hay que vivir chutaos, sentir ese arranque de entusiasmo capaz de elevar nuestra actitud a 30.000. Yo estoy de acuerdo en que esos chutes de alegría son la prueba irrefutable de que el arte de la psicología positiva se encuentra en el interior de cada uno de nosotros.

No se trata de hacer cosas extraordinarias, se trata de disfrutar las cosas ordinarias.

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