Que sume y no que asome.

A lo largo de nuestra vida nos vamos encontrando con todo tipo de personas. Algunas intentan persuadirte de que tu idea es descabellada o de que tu sueño es inalcanzable, otras tantas no solo te animan a luchar por alcanzar tus sueños, si no que te ayudan a seguir adelante.

Las primeras te pondrán trabas y excusas. Son personas con una alta capacidad para hacernos creer que el “no” tiene poder en nosotros. Y recalco de nuevo su “alta capacidad” de disuasión, porque debe ser que cómo para ellos es lo más razonable, también ha de serlo para todos los demás.

Sin embargo, y afortunadamente, existe ese segundo tipo de personas. Una multitud de personas que no solo creen que todo es posible en esta vida, si no que confían en sí mismas y en los demás. Con una alta capacidad de proyección, este segundo grupo son las personas que suman, aquellas que son capaces de transmitir, motivar e inspirar.

Y no me refiero a esto que puedas estar leyendo, o cualquier persona que sigas en internet a modo de motivación personal, que también. Me gustaría, si estás leyendo esto, que te pares a pensar y lleves toda esta reflexión al mundo que de verdad conecta: el de las relaciones humanas.

Que pienses en esas personas que a lo largo de tu vida que no solo te han apoyado o han creído en ti. También quiero que pienses en todas esas personas que de manera indirecta te han animado a probar cosas nuevas y a salir de tu zona de confort.

Esas personas que han sembrado la curiosidad y han potenciado la capacidad. Las mismas personas que te han acompañado a lo largo del camino, ya sea física o mentalmente, todos tenemos una “mano amiga” que nos ayuda a continuar hasta cuando dudamos de nosotros mismos.

Y creedme si os digo que es un verdadero tesoro coincidir con esas personas. Un tesoro que aunque todos poseemos, no todos son capaces de ver. Es ahí donde los demás entran en un segundo plano para dejarte a ti, protagonista de tu propia historia darte cuenta de lo que realmente importa.

Al igual que tus metas, sueños y objetivos, quien tiene que valorar eres tú. De hecho, y cómo bien dice el dicho:

“Solos podemos ir más rápido pero juntos podemos llegar más lejos”.

Llegar a ser la mejor versión de ti mismo, también significa salir de tu zona de confort y para ello, cambair tu mentalidad. Si solo no te atreves, busca esa “mano amiga” que te ayude a dar el primer paso. Déjate ayudar y no tengas ni miedo ni reparo en pedir ayuda cuando la necesites. Somos capaces de todo, sea lo que sea.

Ese impulso ajeno puede ser crucial en cualquier parte del camino. Empatía y ambición pueden ser amigas si recordamos que la vida también se vive en compañía.

Por último, me gustaría compartir con todos vosotros un comentario de Alejandra Navarro, fuente de inspiración de mi artículo “No hay mayor felicidad que ser uno mismo”, a modo de feedback tras la lectura del mismo:

“Encontrar a gente en el camino que vaya en tu misma dirección no tiene precio. “

De manera indirecta, un comentario puede hacer mucho más que alegrarte el día. Son indicadores de que algo, sea lo que sea que estés haciendo, lo estás haciendo bien. Pero también son motivaciones, pequeños detalles que a modo de impulso mantienen la rueda girando.

Cómo comentaba al principio, a lo largo de nuestra vida nos vamos encontrando con todo tipo de personas. Ya sean con palabras o hechos, consejos u opinioneso o apoyos directos o indirectos; lo que suma depende de ti.

“Sigue a quien te dé la gana y creas que te aporte valor.”

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